“Vengo a Menorca para recargar las pilas y trabajar tranquilo”

escritor

La editorial Siruela acaba de publicar “Lluvia roja“, un libro en el que el escritor neerlandés Cees Nooteboom rememora sus vivencias en Menorca, isla en la que reside temporalmente desde hace 40 años, y otros episodios de su juventud y madurez. Su refugio en Sant Lluís es una antigua casa de campo en Es Consell, situada en el extremo de un camino sin salida, al que se refiere como el fin del mundo. En esta casa, donde reside tres o cuatro meses al año, ha alumbrado varios de sus libros que pueden leerse en cualquier país del mundo.Viaja por todo el mundo, pero Menorca es la escala obligada en verano.

He asistido al Festival de Sidney, en Australia, para dar una conferencia. En estos casos, aprovecho el viaje para visitar otras zonas, anteriormente estuve con mi esposa en Tailandia y en Bali, puesto que el próximo libro será un relato de viajes sobre esta isla de Indonesia y Australia. Durante el resto del año doy muchas conferencias en varios países. Por ello, cuando vengo a Menorca ya estoy cansado de viajar y dar conferencias, por lo que procuro cargarme las baterías, ya que aquí no me vienen a buscar. Dentro de dos semanas vendrá mi editor holandés para hablar sobre los planes de la próxima temporada, pero normalmente aquí estoy muy tranquilo, mi despacho parece una celda de monje.

Usted empezó a viajar a los 19 años y desde entonces ha viajado por muchos países. ¿Qué tiene Menorca para que cada año tenga que venir a recargar las pilas?
Básicamente se debe a dos motivos. Por una parte, porque puedo trabajar tranquilamente y, además, por el mar. A mi mujer y a mí nos gusta andar, vamos a Maó a tomar un café y visitamos el mercado. Además, siempre hay caminos secretos en la Isla por donde uno puede caminar, aunque tenemos el temor de si el año que viene estará igual o habrá cambiado.

El último libro publicado en España se titula “Tierra roja“. ¿Por qué?
Una vez me llevé la sorpresa de que mi casita de color blanco en Sant Lluís se había convertido en roja, no completamente por supuesto. Luego me explicaron el fenómeno de las gotas de lluvia que transportaban la arena del Sáhara.
Evidentemente, esto nunca me había sucedido en mi casa de Holanda.

Usted se identifica mucho con Menorca, en el libro siempre se refiere a “mi isla”, y también con Sant Lluís, al que denomina “mi pueblo”.

Sí, es una Isla que me gusta mucho, aunque no se puede negar que el paisaje ha sufrido un gran cambio desde que me compré la casa en 1969. Recuerdo Son Bou y Arenal d’en Castell cuando eran playas completamente vírgenes. Ahora hay mucha más gente, por lo que yo también me quedo en mi refugio de Sant Lluís.
No obstante, aún quedan en la Isla sitios para realizar grandes paseos. Nos gustaba recorrer entre Binigaus y Cala Escorxada, pero durante un tiempo no se podía hacer el trayecto al haberse cerrado el paso. Un aspecto positivo es el episodio del Camí de Cavalls, que finalmente se puede recorrer, como por ejemplo el tramo de Trebalúger a Binigaus, aunque ahora ya estoy un poco viejo y no puedo hacerlo con mucha asiduidad.

Usted se refiere al menorquín como una lengua dura y, por contra, afirma que escrito es un idioma bellísimo. ¿No es un contrasentido?
Yo leo el menorquín, aunque no sé hablarlo. Me gustaba muchísimo leer la sección “Espipollant”, que Pere Melis publicaba en “Es Diari”, para comprender un poco más la lengua. Yo escribí en tono de broma que como sonido era una lengua dura, porque los menorquines hablan en voz alta a consecuencia del viento. En verdad, es una lengua muy bella porque tiene un sabor antiguo, medieval. Yo hablo cinco idiomas, aprendí francés, inglés y alemán en el colegio y el español viajando en España y en Latinoamérica. Lo que pasa es que en Menorca no me relaciono con mucha gente, sólo con mis vecinos, porque yo vengo a la Isla a trabajar y escribir.

En el libro usted se refiere al jardinero sin jardín, ¿por qué?
Mi casa de Holanda es del siglo XVIII y no tiene jardín; en cambio, en Menorca, sí. El jardinero sin jardín se explica porque durante nueve meses del año no tengo jardín. Aquí he trabajado mucho en mi jardín, he plantado dos palmeras que ahora son enormes, pero lo he hecho sin conocer realmente el oficio. Cuando estoy de viaje, suelo acordarme de mi jardín de Menorca.

Ha visitado más de 90 tumbas de poetas y pensadores de todo el mundo. ¿Qué encanto tienen las tumbas para haberles dedicado un libro?
Durante mis viajes por los diferentes países del mundo, que realizo por motivos de mi trabajo, he visitado las tumbas de los grandes escritores, como Proust, Balzac, Stevenson, Neruda, Joyce, Canetti, Machado y otros muchos. Cuando me di cuenta tenía una pequeña colección de anotaciones sobre tumbas de literatos y pensadores, con fotografías hechas por mi mujer Simone Sassen, por lo que posteriormente creí interesante hacer una recopilación y publicarlo en formato de libro.

En “Lluvia Roja” cuenta la anécdota de una joven que le cedió el asiento en el tranvía. Usted se dio cuenta que lo había hecho porque le consideraba una persona mayor. ¿Le preocupa envejecer?
Mentiría si le dijera que no. Uno sabe que envejecer es algo normal y que la vida no es eterna, aunque tengo la suerte de que gozo de buena salud. Aún así, volverse viejo conlleva otras cosas no tan agradables. El domingo fuimos por unas rocas en Es Grau y me di cuenta de que tenía miedo a caer y, por otra parte, que ya no podía caminar con la misma agilidad de hace unos años. Creo que Menorca debe ser un lugar ideal para envejecer, sólo hay que recordar el ejemplo de Joan Riudavets que alcanzó los 114 años. Además, siempre me acuerdo de lo que manifestó el día de su cumpleaños y que fue titular en la prensa mundial, “no me fa mal cap dit”, fue algo que me sorprendió y, a la vez, muy poético.

¿De qué libro de los que ha escrito está más satisfecho?
Es muy difícil responder. Un escritor holandés dijo que no quería elegir entre sus hijos. El más complejo y, por ello posiblemente el que me ha producido más satisfacción, ha sido “El día de todas las almas”. Se trata de una novela que escribí a consecuencia del libro “La desaparición del muro”, en el que reflejaba la experiencia que viví cuando los rusos invadieron Budapest y, años más tarde, con la caída del muro de Berlín.

¿Cual será el próximo libro suyo que se publique en España?
El próximo año se publicará “En la noche vienen los zorros”, un relato de ficción que escribí hace un par de años en el que aparece Menorca, concretamente una historia en Punta Nati.

Usted acaba de recibir el Premio de las Letras Neerlandesas, ha recibido numerosos galardones por su labor literaria, incluso en España. Además, cada año aparece como candidato al Premio Nobel de Literatura. ¿Le quita el sueño obtener este galardón?

La verdad es que empieza a ser un tema un poco aburrido. No, poder ganar el Nobel de Literatura no me quita el sueño. Hay muchos escritores de gran prestigio que no lo consiguieron. Por otra parte, mis maestros, Nabokov, Proust y Borges tampoco lo han recibido. Mentiría si dijese que no me gustaría ganar este premio, pero uno no puede vivir pensando continuamente en el Nobel de Literatura. Si me lo dan, fantástico, si no, lástima.

  1. Madrid elige Menorca para regenerar la costa y hacer una inversión histórica
This entry was posted in Español and tagged , , , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>