
¿Conoce usted la anécdota de la “tèquina” que llegó desde Maó hasta la Bassa de Sant Pere de Alaior? ¿Sabe quién dijo que los guisados sabían fatal debido al exceso de ajos y cebolla con que se cocinaban? ¿O la existencia de la movida hippie en el convento de Sant Diego? Pues éstas y muchas otras singularidades son descifradas en las visitas culturales que ha vuelto a poner en marcha el Ayuntamiento a través del Plan de Dinamización del Producto Turístico del municipio.
Esta iniciativa, que se ofertará hasta finales de septiembre, incluye desde una visita corta por el entorno de la iglesia y los túneles antiaéreos construidos como defensa de los bombardeos de la Guerra Civil hasta una ruta completa sin guía turístico y con soporte mp4 en hasta seis idiomas. Estas dos posibilidades se pueden realizar diariamente de 11 a 13 horas y de 18 a 20 horas con salida desde el punto de información turística del municipio. Una tercera opción es mediante una guía turística fusionando contenido historiográfico con espíritu aventurero. Esta ruta se puede realizar los martes y jueves a las 18 horas. Es así como el visitante podrá conocer once lugares repartidos en un kilómetro y medio de calles antiguas y edificios principales y cuya duración gira en torno a los 75 minutos. Este proyecto ha recibido el apoyo documental del Centre d’Estudis Locals de Alaior y el coste de la iniciativa, que va a cargo del Plan de Dinamización, asciende a 9.000 euros (respecto los 16.000 euros invertidos el año pasado).
El itinerario comienza en la iglesia de Santa Eulàlia para recorrer su interior, el campanario, cruzar la vuelta y bajar por la fachada principal. Posteriormente, la explicación se situará en la época de las dominaciones recorriendo las zonas de mayor ocupación como L’Àngel y la Plaça Nova. También conocerán los túneles antiaéreos que se esconden debajo de Es Fossar además de visitar el Ayuntamiento y los distintos episodios que ha acogido el convento de Sant Diego. La visita finalizará con un “tast” de productos típicos menorquines.
Entre las anécdotas que los turistas van a conocer del pueblo destaca la hazaña de unos mahoneses que, con la intención de mofarse de la condición de ‘tierra adentro’ colocaron una barca en Sa Bassa de Sant Pere. Pero les salió el tiro de la culata puesto que los alaiorenses se defendieron. Para evitar el contagio de epidemias los barcos que llegaban a la Isla debían pasar duras cuarentenas. Por ello exigieron a esos mahoneses permanecer muchísimas horas antes de llegar a puerto.
El año pasado realizaron una de las tres opciones de visita un total de 3.000 personas. De ellas, unas 300 optaron por el guía turístico, otras 50 por el mp4 y el resto, siendo la gran mayoría, por la visita corta.
John Armstrong y su traje
John Armstrong fue un ingeniero al servicio de la Majestad Británica que entre 1740 y 1742 escribió una serie de cartas que describían la gente, el lugar y las costumbres isleñas. Aparece a lo largo de la visita y releva a la guía en el recorrido que pertenece a la historia alaiorense de las dominaciones: Munt de l’Àngel y Plaça Nova. Armstrong, que encarna el joven Norman Martín, aparece engalanado con un vestido que es completamente nuevo y que se ciñe a los cánones propiamente británicos de la época. La modista Niní Caules ha confeccionado la pieza. Este personaje visita cada lunes la urbanización de Son Bou para promocionar estas rutas con su llamativa vestimenta.






