La posidonia de Menorca interesa al IMEDEA

posidonia

Un equipo de científicos del IMEDEA se ha desplazado a Menorca para tomar muestras del fondo del mar en una investigación sobre la calidad de las aguas. El trabajo de campo empezó el pasado día 10 y hasta ayer; el grupo del Institut Mediterrani d’Estudis Avançats ha recorrido toda la costa menorquina para tomar muestras en 13 puntos del litoral: Cala Blanca, s’Arenal de Son Saura, Cala Galdana, Ses Penyes, Cala en Porter, Biniancolla, s’Algar, Port de Maó, Es Grau, s’Arenal de s’Olla, Fornells, Illes Bledes y Cala Morell.

La expedición se ha dedicado a tomar muestras de un bioindicador de la calidad del agua como es la “Posidonia oceanica”. Unos datos que los científicos se llevan a Palma para elaborar un estudio sobre el estado de las aguas del mar en Balears. El diagnóstico científico permitirá que dentro de dos años la Administración autonómica establezca medidas para garantizar la calidad del agua de mar, desde el punto de vista medioambiental, sanitario, para la pesca y la vida dentro de la normativa marco europea.

Laura Royo y Lea Korhonen, oceanógrafas; Mika Noguera, ambientóloga; Fernando Pinillos , biólogo; y Cayetana Casas, patrona de la neumática “Virot”, han analizado la cobertura de las praderas de posidonia y sus características en el litoral de la Isla, tomando muestras como bioindicador de la calidad del agua marina.

Otro equipo científico realizó el año pasado una campaña anterior que se verá completada con las muestras de posidonia que se lleva el joven grupo del IMEDEA.

Según explican, la directiva marco europea marca diferentes categorías que indican la calidad del agua de mar: muy buena, buena, aceptable, mala o muy mala. Si los resultados de la investigación detectan que en los puntos del litoral estudiados la masa de agua presenta unos niveles aceptables, malos o muy malos, en este caso la Administración autonómica, con la competencia de la gestión de Medio Ambiente, deberá actuar para que la calidad alcance unos baremos óptimos. El programa de medidas no se implantará hasta dentro de un par de años y corresponderá al Ejecutivo balear ejecutar las actuaciones necesarias.
La posidonia, según el equipo científico, es una especie que tiene una importancia ecológica capital. “Es una planta marina, exclusiva del mediterráneo. Tiene flores y frutos. Forma un ecosistema submarino que es conocido como el bosque mediterráneo”, comentan.

Su función ecológica es la misma que la de un bosque en tierra: sujeta el suelo submarino, lo enriquece, es hábitat y refugio de muchas especies y contribuye a disminuir el dióxido de carbono de la atmósfera. “La posidonia es la base del ecosistema submarino”, afirman. Si el fondo marino quedara sin la presencia de posidonia, los científicos apuntan que “pasaría lo mismo que si en tierra se perdiera un bosque: quedaría una zona desértica, sin hábitat para las especies”.
Existe una relación entre la presencia de posidonia en el fondo del mar y la calidad del agua. “El hecho de que haya presencia de posidonia es un indicador favorable. A mejor salud de las praderas, en mejores condiciones estará el agua”. El equipo técnico se refiere a la importancia de la posidonia para el equilibrio del ecosistema y, en consecuencia, a unas aguas saludables.

No obstante, las praderas de posidonia se enfrentan a diversas amenazas. Apuntan al vertido de aguas residuales, a los fondeos incontrolados de embarcaciones, a dragados y cualquier obra que altere el fondo marino. Otro factor que incide negativamente en la conservación de las praderas es el aumento de la temperatura del planeta o la introducción de especies de algas invasoras, como la “Caulerpa racemosa” y la “Lophocladia lallemandi”.

Los científicos del IMEDEA que han buceado esta semana en diferentes puntos de la costa menorquina para tomar las muestras, afirman que por lo general han encontrado las praderas de posidonia en buen estado de conservación, sin apenas presencia de algas invasoras. No obstante, también han detectado la devastadora acción de las anclas de las embarcaciones en los bosques de posidonia. Es por eso que el grupo científico recomiendan a los usuarios de embarcaciones que sean respetuosos a la hora de lanzar el ancla y valoran iniciativas como el Proyecto Life Posidonia en la regulación de los fondeos a través de la instalación de boyas fijas. El trabajo de campo ha sido intenso, con un equipo en tierra y otro destinado en el mar. La aportación del equipo se sumará a otros indicadores que estudiará el IMEDEA, como la transparencia del agua, la salinidad, la temperatura, y el fitoplancton. El resultado de la investigación permitirá una diagnosis del agua marina para definir medidas para su buena salud.

El grupo se despidió ayer de Menorca con un recuerdo especial, al contar con la ayuda de la tripulación menorquina de la “Josefina”, en La Mola, en la última inmersión, que terminó con una típica sesión de guitarras y habaneras.

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