
La de hoy es la jornada de los tópicos y las frases repetitivas. “Mientras tengamos salud…” o “la suerte ha vuelto a ser esquiva” son palabras que se oyen año tras año cuando la Lotería de Navidad no toca. Y en esa tesitura lleva Menorca muchos años, esperando a que hoy se rompa el gafe. Para hacer realidad este deseo, no obstante, este año los menorquines han jugado menos que en años anteriores. Algunas administraciones calculan el descenso de ventas en un 6 por ciento, y Balears se ha convertido en la comunidad autónoma que menos ha jugado de todo España: 41,89 euros por ciudadano. A pesar de estar en la cola del Estado en este sentido, los ciudadanos de Balears juegan este año cuatro euros más por persona que en el sorteo del año pasado, cuando cada balear apostó 37,75 euros.
El Gordo es uno de esos sorteos en la que las premoniciones y supersticiones pesan a la hora de escoger el billete, y en este caso Menorca ha optado por el cuatro. Dicen los administradores que es un número muy solicitado en tiempos de crisis, e incluso en algunas administraciones la petición ha rizado el rizo, y ha triunfado el número acabado en 44. Otras terminaciones como el cinco, la que más veces ha sido agraciada con el Gordo (32), siguen triunfando, como también lo ha hecho este año el nueve, curiosamente la tercera cifra con la que menos veces ha acabado el Gordo. En cambio, el siete, uno de los números que tradicionalmente se ha asociado a la suerte, este año ha quedado más apartado en las preferencias insulares.
Sea cual sea el número escogido, lo que esperan los menorquines es que este año los niños de San Ildefonso, con su cancioncita, acaben premiando la Isla.
“Nosotros vivimos esta jornada con la administración abierta, la televisión encendida, el cava en la nevera y vasos preparados para la celebración”, explica la responsable de una administración en Es Castell. Para tener más posibilidades de que esto pase, ayer por la tarde fueron muchos los que se apresuraron a las administraciones de lotería para comprar sus décimos. Incluso algunas dependencias mantuvieron abierto durante todo el día, sin cerrar al mediodía, para permitir las compras a los despistados o a aquellos que a última hora se decidieron a invertir un poco más en el Gordo para ver si este año la suerte les sonríe.
Las compras, no obstante, se tuvieron que terminar a media tarde, puesto que todos los décimos no vendidos tienen que estar en Madrid hoy, día del sorteo, por motivos de seguridad. Así, ayer por la tarde un servicio de valija recogió los décimos no vendidos en Menorca y los trasladó directamente hacia la capital del Estado, sorteando la nieve del aeropuerto de Barajas. A partir de las ocho de esta mañana, el salón de sorteos de Loterías y Apuestas del Estado se abre, y media hora más tarde se constituirá la mesa responsable del sorteo, las bolas se introducirán en los bombos, y a partir de ahí, la suerte dirá. Menorca espera impaciente para entrar en la historia.






