
Son muchos los que han elegido Menorca para pasar el puente de la Purísima. Tantos como los numerosos residentes que no han podido escaparse fuera de la Isla para disfrutar de estos días festivos y a quienes han acompañado algunos turistas, llegados principalmente de Mallorca. Unos y otros no han dudado en realizar algún que otro extra, de manera que hoteles y establecimientos de alojamiento rural que mantienen sus puertas abiertas, bares y restaurantes y comercios han obtenido una respuesta positiva para los tiempos que corren.
“El puente no ha tenido casi incidencia en lo que a turistas se refiere. Los hoteles que han abierto han registrado una ocupación del 51 por ciento y se han beneficiado sobre todo el Port Ciutadella y el Capri de Maó por lo del spa wellness que ha animado a algunos menorquines a salir fuera de casa para pasar el fin de semana”, apuntan desde la Asociación Hotelera de Menorca. Fuentes de la entidad apuntan al alto precio de los billetes y la preferencia por destinos donde el buen tiempo sea seguro como razones por las que Menorca no tiene mucho tirón en puentes como éste.
No obstante, hay quien, desafiando las probabilidad de que arrecie el viento y la humedad le gane la partida a los mejores abrigos, elige la Isla, elección que, al menos, este año se ha visto recompensada por días más que apacibles. Ayer, por ejemplo, fueron muchos los que contemplaban en mangas de camisa, como quien dice, la “ballada popular” con la que del grupo folklórico Es Rebost animó la Explanada. Casi todos menorquines, pero también algún turista, inconfundible, grabando la actuación con su cámara de vídeo. “Mahón, mediodía, 8 de diciembre”, decía quedamente para que el artilugio digital registrara el dónde y el cuándo.
Sin duda, el buen tiempo ha animado a más de uno a salir de excursión o a por setas, a dar una vuelta en busca de los primeros regalos navideños y a regalarse el placer de la buena mesa como resultado de una consigna que podría resumirse en un “ya que no hemos podido ir a ningún sitio por lo menos salimos por aquí”.
“Hemos notado más afluencia de público. Gente de fuera no tanta, sobre todo ha sido gente de la Isla y además se ha repartido bastante en todos los días de puente. Incluso tuvimos una pequeña subida el lunes, un día que creíamos que sería más flojo”, explican desde D’en Doro Mô Bistro, siendo ésta la tónica en otros establecimientos.
Por ejemplo en el restaurante de uno de los pocos alojamientos rurales que tenía sus puertas abiertas estos días, han notado las ganas de la gente de salir por ahí. “No hemos estado al completo pero para la época del año ha estado bien. Teníamos gente tanto de Menorca como de Mallorca que han aprovechado para hacer una escapada”, cuenta una trabajadora de este hotel de Sant Lluís. Otra muestra de la comedida alegría en un puente la mar de casero.






