
El ascenso del Menorca Bàsquet a la LEB en 1997 puso la primera piedra de una rivalidad entre Inca y Maó, entre Mallorca y Menorca, que se trasladó entonces al deporte profesional representado por ambos clubes de baloncesto. Los avatares de unos y de otros han querido que el reencuentro en la misma categoría se produzca en Maó. Es el regreso del que fue gran clásico balear del deporte de la canasta de finales de los 90 y principios de la década actual.
Desde aquél primer año hasta el 2004 en que se enfrentaron por última vez en esta Liga, la historia ha quedado marcada por encuentros y desencuentros entre ambos equipos respaldados por sus respectivas aficiones, la entusiasta mahonesa que creció en el vetusto Polideportivo de Maó, y las conocidas ‘bèsties negres’ del Palau Municipal d’Esports de Inca.
Todo había comenzado un par de años antes cuando al Inca le concedieron la plaza en la nueva LEB que el Menorca se ganaría en la pista como campeón de España de la Liga EBA en 1997. Unas explosivas declaraciones del entonces presidente del Inca, Joan Rubert, a este diario en las que menospreciaba el título conquistado por el Menorca en las fechas previas al partido que debía jugarse en Maó, encendieron la mecha de la rivalidad que perduró durante siete temporadas.
Pero fueron tantas las diferencias en cuanto al número de aciertos de gestión entre ambos clubes que muy pronto la balanza comenzó a decantarse en favor de la entidad mahonesa. Paco Llull, primero, con José Luis Oliete en el banquillo, y posteriormente José Luis Sintes, con Pedro Martínez, Quino Salvo y Curro Segura ganaron por goleada a Joan Rubert, el hombre fuerte del club de Es Raiger, no en vano lo ha presidido durante 14 años de sus 20 de existencia. La historia del Inca se escribe a partir de este mandatario que continúa vinculado al club de su vida como directivo de la junta que preside actualmente Antoni Ramis. (más…)


