Poblado talayótico de Trepucó

En los alrededores de Mahón, es de interés visitar el poblado talayótico de Trepucó, es Talatí de Dalt y las Navetas de Rafal Rubí.

Continuando hacia el sur por la carretera del cementerio y la ermita de Gracia, llegaréis en pocos minutos hasta el yacimiento arqueológico de Trepucó, uno de los más interesantes de Menorca. Habitado desde 1700 a.C., aproximadamente, parece ser que fue destruido en el siglo III a. C., en el trascurso de la Segunda Guerra Púnica. En posición central se eleva un gran talayot, uno de los mejores de la isla, y junto a él, la taula, el otro elemento público del poblado. Cercando los monumentos megalíticos, aparece una muralla de planta estrellada construida en el siglo XVIII. Ello se debe a que en este lugar sentó sus baterías el duque de Crillón durante el asedio a la fortaleza de San Felipe, en 1856. Algo más alejado se alza un segundo talayot de menor altura, con diversas casas de planta circular.

Talatí de Dalt y las Navetas de Rafal Rubí

El Talatí de Dalt abre todos los días de 9.00 a 21:00h durante la temporada estival. De entrada económica, aproximadamente en el kilómetro 3 de la carretera Mahón-Ciudadela, un camino señalizado conduce a la izquierda hacia el poblado talayótico de Talatí de Dalt. Se conservan un talayot de planta circular en buen estado, con casas adosadas, varias salas hipóstilas, cuevas artificiales y, sobre todo, una curiosa taula, que no sólo ha mantenido la habitual estructura en forma de T, sino que tiene adosada una pilastra con capital en equilibrio estable.

La visita a las Navetas de Rafal Rubí es de entrada gratuita. Un poco más adelante que el Talatí de Dalt, en dirección a Ciudadela desde Mahón, poco antes del kilómetro 7, un desvío a la derecha os llevará hasta las dos navetas de Rafal Rubí. Las navetas, construcciones exclusivas de la cultura megalítica de Menorca, fueron utilizadas como tumbas colectivas, en las que se depositaban los huesos una vez descarnados los cadáveres en otro lugar. Las de Rafal Rubí, pertenecientes al periodo pretalayótico, se cuentan entre las mejor conservadas de la isla. Todavía es accesible, a través de un rudimentario corredor, la cámara inferior de los dos de que constaban esos enterramientos.