Casas de payés

La arquitectura rural de Menorca es realmente singular. Las blancas casas de payés esparcidas por el campo o agrupadas en caseríos alrededor de los pueblos, se integran en el paisaje menorquín majestuosamente.

Las explotaciones agrarias, conocidas coloquialmente como los “llocs”, se dividen gracias a los muros de piedra “parets seques” en “tanques”, parcelas cerradas que permiten una racional rotación de los cultivos. Asimismo, otra característica del paisaje rural que sirve para delimitar los accesos a las fincas, son las barreras de madera.

En el supuesto de saltar o abrir una de estas barreras rústicas, no debe olvidarse de cerrarlas, pues sirven para impedir que el ganado se disperse.