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Ruinas arqueológicas

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Zonas arqueológicas Menorca

La huella que dejaron sus ancestrales pobladores sigue aún viva en los poblados prehistóricos de la isla. Sus construcciones megalíticas, formadas por piedras de grandes dimensiones, son de las más significativas del mundo. Más recientes, del siglo XVIII, son las fortificaciones que se construyeron para defender el territorio de numerosas invasiones, provocadas por la situación estratégica de la isla en el centro del Mediterráneo.

La época de la dominación británica es la que dejó mayor huella, en forma de construcciones; las principales fortalezas se agrupan en el puerto de Maó. Destaca la de la Mola y su visita es esencial para entender el pasado de la isla.

Talaiots y Taules

Los monumentos megalíticos más característicos de la isla son los denominados talaiots. Se trata de torres megalíticas que en ocasiones están aisladas y en otras, agrupadas. Se alzan sobre puntos desde los cuales se divisan amplias panorámicas. Los talaiots parece que cumplían diversas funciones: torre de vigilancia, torre de defensa, plataforma de la vivienda del jefe del poblado, almacén o sepultura.

Son asimismo de sumo interés arqueológico las murallas megalíticas de Torre Llafuda, Santa Rosa, Son Catlar, Biniaiet, Torre d’En Gaumés y Alfurinet.

Otros monumentos son de índole religiosa o funerarias. Entre los primeros, sobresalen las taules. Se trata de mesas formadas por dos piedras de grandes dimensiones, una cuadrangular clavada verticalmente en el suelo y otra sobrepuesta, formando el conjunto de ambas como una tosca y colosal “T” pétrea.

Entre las taules descubiertas merecen especial mención las siguientes: las de Trepucó, Talatí de Dalt i sa Torreta de Tramuntana, las de Torralba d’en Salort i Torre Llissà Vell en Alaior, i la Torre Trencada en Ciutadella.

Monumentos de índole religiosa son también las salas hipóstilas, construcciones ciclópeas, cuya planta, generalmente rectangular, aparece delimitada por enormes piedras. El techo de estas salas está sustentado por columnas en su interior. Las salas de mayor interés y mejor conservadas son las existentes en Biniai Nou, Binigaus Nou, Torre Vella d’Avall, Torre d’en Gaumés, Son Catlar, Biniguarda y Biniparrell Gran.

Entre los monumentos funerarios menorquines, los principales son los dólmenes, las cuevas de enterramiento, las navetas y naviformes y sepulcros excavados en la propia roca, en el aire libre o en el suelo y las paredes de diversas grutas. Los más interesantes son la Naveta d’es Tudons y las cincuenta sepulturas existentes en las cuevas del grupo troglodítico de Torreta Saura.